06/08/09

MANUSCRITOS DE ISAAC PERAL NO MUSEO MASSÓ



Isaac Peral (Cartagena 1851 – Berlín 1895)

O enxeñeiro e mariño español, Isaac Peral y Caballero, deseñou un submarino propulsado electricamente, que incorporaba un tubo lanzatorpedos, un periscopio e un "aparato de profundidades" que permitía a navegación subacuática na cota desexada. En 1889 e 1890 o submarino probouse con éxito, pasando a avaliación dunha comisión técnica. Parece ser que na reunión da comisión o ministro Berenguer dixo que o submarino era un cacharro inútil. Finalmente, a armada española desautorizou o proxecto cualificándoo de "curiosidade inútil", á vez que tiña lugar unha campaña de descrédito cara ao inventor. Debido a esta razón, Isaac Peral desligouse da Armada, solicitando a licenza en 1891, sen dereito a percibir haberes. A frustración e o malestar que todo iso lle provocou levoulle a escribir un manifesto no que se defendía destes inxustificados ataques, testemuño que intentou publicar nos medios de comunicación, sen conseguilo, pero que finalmente fixo público (custeándoo persoalmente) no xornal satírico El Matute.
O Museo Massó conta, entre os seus fondos documentais, con unha carta manuscrita (reproducida neste artigo) e o orixinal do manifesto de Isaac Peral.
A carta está datada o 20 de febreiro de 1891 e vai dirixida ao seu amigo Francisco (.......), nela comunícalle que ao día seguinte se publicará o seu manifesto El Matute e solicítalle que reparta exemplares do citado xornal (que lle serían enviados dende Madrid) nas repúblicas americanas (nalgunha das cales residía nese momento o citado Francisco).
A carta está escrita nun prego de 20 cm de altura por 26 de anchura, en papel con marca de auga "A PIRIE & SONS", leva unha cabeceira imprimida na que pon "Isaac Peral" no encabezamento e está asinada polo autor.
No referente ao Manifesto, este consta de 40 cartillas manuscritas a unha cara en papel con liñas horizontais e con marca de auga "ANT º SERRA Y SOBRIÑO".

Extractos do manifiesto

Resuelto desde el año de 1885 a llevar adelante la empresa de hacer práctica la navegación submarina en sus aplicaciones militares…….

…….ofrecí al Gobierno mis ideas sobre el asunto, sin que me guiase otro móvil, ni haya abrigado nunca otra ambición que la de contribuir al engrandecimiento de mi patria (...)

………..se han cometido verdaderas inconveniencias lamentables y ya irremediables y se me han inferido, pública y oficialmente, agravios, que no creo haber merecido como premio a mis modestos, pero leales servicios (...)

………. no me queda otro recurso que apelar a la conciencia pública, con el doble objeto de que esta pueda apreciar de parte de quién está la razón, y de advertir a la nación la trascendencia que tendrá forzosamente la ligereza con que se ha procedido en este asunto, sin que esté en mi mano remediarlo, puesto que, desconociéndose hasta los derechos de propiedad que yo hubiera podido asegurar, y porque yo no haya querido hacerlos efectivos en beneficio del país, debieron al menos ser respetados, se me priva de los medios de realizar mis ideas por no quererme someter al camino que se me trazaba, completamente absurdo, como probaré...'.
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El ingeniero y marino español, Isaac Peral y Caballero, diseñó un submarino propulsado eléctricamente, que incorporaba un tubo lanzatorpedos, un periscopio y un “aparato de profundidades” que permitía la navegación subacuática en la cota deseada. En 1889 y 1890 el submarino se probó con éxito, pasando la evaluación de una comisión técnica. Parece ser que en la reunión de la comisión el ministro Berenguer dijo que el submarino era un cacharro inútil. Finalmente, la armada española desautorizó el proyecto calificándolo de “curiosidad inútil”, a la vez que tenía lugar una campaña de descrédito hacia el inventor. Debido a esta razón, Isaac Peral se desligó de la Armada, solicitando la licencia en 1891, sin derecho a percibir haberes. La frustración y el malestar que todo ello le provocó le llevó a escribir un manifiesto en el que se defendía de estos injustificados ataques, testimonio que intentó publicar en los medios de comunicación, sin conseguirlo, pero que finalmente hizo público (costeándolo personalmente) en el periódico satírico “El Matute”.
El museo Massó cuenta entre sus fondos documentales con una carta manuscrita (reproducida en este artículo) y con el original del Manifiesto de Isaac Peral.
La carta está fechada el 20 de febrero de 1891 y va dirigida a su amigo Francisco (.......), en ella le comunica que al día siguiente se publicará su manifiesto en El Matute y le solicita que reparta ejemplares del citado periódico (que le serían enviados desde Madrid) en las repúblicas americanas (en alguna de las cuales residía en ese momento el citado Francisco).
La carta está escrita en un pliego de 20 cm de altura por 26 de anchura, en papel con marca de agua “A PIRIE & SONS”, lleva un membrete impreso en el que pone “Isaac Peral” en el encabezamiento y está firmada por el autor.

En lo referente al Manifiesto, este consta de 40 cartillas manuscritas a una cara, en papel con líneas horizontales y con marca de agua “ANTº SERRA Y SOBRINO”.

1 comentario:

  1. Ese foi sempre o problema en España,as poucas luces das autoridades á hora de aplicar as innovacions tecnoloxicas.

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